martes, 28 de octubre de 2025

Manual de autoayuda

 Hola, me llamo Pedro y me he apuntado a un curso de autoayuda, escritura creativa y sanación. En realidad son las tres cosas. La primera tarea que me han pedido es que escriba una autobiografía centrándome en tres temas que considere como míos propios y como soy muy cumplidor la he hecho nada más llegar a casa. Estoy convencido del poder curativo de la palabra y todas esas cosas, pero no sé si saldrá bien este experimento. ¿Quién sabe? He de decir y como punto de partida que muy bien no estoy, las cosas como son. 

    La escuela es uno de los principales focos de dolor de mi existencia, a la vez que con toda seguridad debe de proporcionarme algún placer. Me duele ver sumisas cohortes de neorrancios haciendo genuflexiones ante el poder y no soporto tener que escuchar su neolengua, correcta o  incorrectamente empleada, para decir que ya han "nos han compartido el documento", o que han conseguido subirlo al lugar indicado. Sus juicios, sus miradas, la frialdad con la que se pasan una hora entera de guardia sin levantar la vista del papel, el brillo metálico de las mechas en sus melenas... Pero pueden convertirse en un segundo en una manada de sindicalistas, el viernes a la hora del recreo, con sus camisetas verdes, un poco ridículos y ridículas, dispuestos a empezar la revolución.  Se lo toman como si fuera teatro, una clase más a la que se han apuntado por las tardes, se sienten muy a gusto y con la conciencia muy tranquila y pueden volver en paz a sus clases de excelencia, pagadas con primas, por supuesto, o a sus clases bilingües (ídem) y a sus proyectos no remunerados, gracias a los cuales un día, quizás, conseguirán medrar y ser tratados como se merecen. ¿Escuela pública para tontos?

    El siguiente aspecto fundamental en mi vida es el aislamiento. ¿Para qué hablar so lo que tienes que decir es doloroso? ¿Qué actitud puedes tomar para que el mensaje llegue pero sea simpático de explicar? ¿Cuánto tiempo puede soportar un idiota que le llames bobo en su cara? ¿Hacia qué clase de desierto lleva esa superioridad moral? Supongo que son exageraciones mías, pero cada vez me cuesta más mantener una conversación sin tener ganas de salir corriendo. El sopor es asfixiante. No nos dejemos arrastrar por el pesimismo, hay veces que el relato de cómo uno de estos prohombres de la escuela pública consiguió hacerse a sí mismo puede ser interesante durante unos segundos. El capítulo entero es infumable, y además no puedes decir mucho porque no son muy amigos de escuchar a los demás. Mediocridad y egolatría, una combinación difícil de tragar por mucha cafeína que lleves encima.

    La adicción es el último de los aspectos a tener en cuenta. ¿Se puede vivir huyendo hacia adelante, intentando escapar de la realidad mediante una pantalla? Obviamente no, pero la posibilidad está ahí, es un remedio estúpido y humillante, que te arrastra por el suelo de la vergüenza y de la autocompasión. Para no tener que mirar la realidad a la cara uno se puede contentar largas horas con las desgracias o fortunas de los demás en las redes sociales, diseñadas para perder el tiempo de la manera más innoble. Pero ¿qué no es perder el tiempo? Cada uno tendrá su receta, quizás vaya de esto el asunto. Supongo que enseñar a los demás es una de las cosas más interesantes que se pueden hacer.

    Es así como lo días se juntan unos con otros, en un espacio extraño del que solo se puede huir mediante el sueño. El arte no está por ningún sitio y no le importa a nadie, la belleza cuesta encontrarla, uno tiene la sensación de ir de un lado a otro si mucho sentido. Por supuesto que una sonrisa puede cambiarlo todo y la iluminación inteligente del cerebro bien vale todos los esfuerzos. Hay que aprender mucho para perder el tiempo.




sábado, 11 de enero de 2025

Miedo

Harto de huir, parece que vamos a tener que enfrentarnos a la gente. ¿Qué pasará? ¿Seguiré queriendo huir? Supongo que sí. Imposible cambiar lo que pienso del mundo. Posible cambiar lo que pienso de mí mismo, si cambio cosas de mí mismo. Reflexiones estúpidas.

    El poder de las palabras, el poder de la música, el poder de la inteligencia, el poder de la fiesta. El poder de la montaña, la extraña conexión sin la que sin duda estaría muerto. La llamada de la naturaleza, de lo salvaje, del tú eres tú y estás aquí, espabílate, es ahora o nunca. Esa llamada que suena tan profundo como única salida a una vida oscura, sin luz. Y de repente el azul del cielo se llena de reflejos nunca vistos y es más puro y solo se puede seguir hacia adelante. Ya no hay palabras, solo hechos.

    Ir de un sitio a otro. aguantar a los demás, entender su manera de ver el mundo o no querer entenderla. No tener nada que decir, nada que comentar. Supliqué la salvación pero me dieron una dosis muy pequeña. Siempre esa inmensidad del día que atravesar cuando no se ha dormido bien o uno se ha levantado demasiado pronto y el sueño dificulta los procesos mentales, los ralentiza, los lleva por meandros en los uno se pierde una y otra vez pero no se decide a dormir un poco más.

    Las mentiras que uno se cree son las más peligrosas. ¿Por qué recrearse en lo negativo? Es más fácil seguir el camino balizado y contemplar la vista con cara de placidez antes de ir a matadero. Tienen menos luces que un túnel. La reflexión es un acertijo inverosímil. ¿Para qué pensar si se es mejor siendo completamente idiota? Yo tengo mis problemas y tú los tuyos. No me líes.

    


domingo, 8 de septiembre de 2024

La primera en la frente

El relámpago de la felicidad del que está fuera de sitio pero siente que de alguna manera puede hacer felices a los demás. La patria del que no se siente realmente de ningún lugar. En el espejo hay un reflejo que quizá no coincida demasiado con la realidad, distorsionado por la percepción de un cerebro enfermo. La mente puede fallar a la hora de percibir lo real. ¿O no? La mente incrustada en el cuerpo, sufriendo su deterioro, notándolo. Pensar y sentir, dos actividades paralelas que se cruzan e interfieren a veces. La complicada tarea de vivir un día más y encontrarle algún sentido. La pregunta: ¿qué hago aquí? ¿Para qué he venido? El empleo del tiempo, las horas, la elecciones, cobrar y cubrir. Un servicio numeroso, la incidencias, el aumento del número de ausencias. Habrá que tomar  medidas.

    Quizás he venido a defender un legado, una forma de entender el mundo. Así sería más sencillo. El manual es muy claro. Quizás así sería más sencillo. Los servicios de guardia se han activado, no nos podemos apuntar todos a ser felices. Es solo para unos pocos. Controlar ciertas reacciones vehementes, vamos a llamarlas así. El miedo hace quizás tomar determinadas decisiones en cuanto a la conducta. Apatrullando la ciudad por si alguien ha fallado. Nuestras necesidades, por lo menos en cuanto a ciertos básicos.

    Los medios de difusión del régimen son variados y astutos. Por tierra, mar y aire se expande una ideología que como no existe más que en nuestras deterioradas cabezas es invisible. La radio, la revista, Instagram. ¿Pero queremos que miren un poco más Instagram para tener noticias nuestras? Algo corto, que si no pierden la atención.

    Los tiempos son duros cuando las cosas no tienen sentido. Pero quizás puedan tenerlo. ¿Seguirán estando las antiguas palabras donde estaban? La neolengua se mantiene en el mismo sitio, parece imposible llamar a las cosas por su nombre y utilizar un vocabulario normal. Devolver la configuración al mobiliario modular. Estamos a la espera de la llegada del futuro. Desgraciadamente, seguimos sin entender los misterios del espacio exterior. El proyecto fue presentado convenientemente en la feria de las vanidades. Per aspera ad astra y todavía conseguimos el sello.

    Los alemanes no son serios, les falta la disciplina que a nosotros nos sobra. Iremos allí como visitantes y nos traeremos los elementos copiables. La gente me pregunta: ¿Qué puedo hacer para liderar un proyecto como este? Es ligero equipaje cuando vas de tontiviaje. Las movilidades te permiten moverte. Disemina después las pruebas de la actividad. Bajo el paraguas del proyecto hemos ido contagiando a los otros. Los repollos son el eje de la información: sus cosas, sus manías, su día a día. Las jerarquías, los iguales, las delaciones, las conversaciones en privado en una esquina del pasillo. ¿Cómo chivarse sin que nadie se dé cuenta? ¿Puede el rosario servir como un juego de mesa más? Los emparejamientos son complicados, es un hecho que hay parejas que no funcionan.

    Pongamos el radar para detectar alguna anomalía. Los pobres se avergüenzan de serlo y no quieren participar en nuestra fiesta. Se autolimitan, claro. Así nunca dejarán de ser pobres.



 

martes, 30 de julio de 2024

Un sendero nuevo a la cascada

Hoy mi hijo cumple 15 años y mi madre no podrá verlo. Se ha hecho mayor, es otro. El miedo es lo peor que se puede tener. Yo he tenido mucho miedo y los resultados son evidentes. Solo queda rezar, siempre más fácil que actuar. El juicio sobre uno mismo puede ser corrosivo y hacer daño a los demás. El perdón es algo complicado de gestionar si no se tiene cabeza. Primero hay que perdonarse a uno mismo. Eso es quizás lo más difícil.

    ¿Cúal es el camino? ¿Es posible que la vida fuera finalmente esto? ¿Por qué se escapaba delante de nosotros mientras poníamos mala cara porque había algo que no estaba bien? ¿Qué es la dependencia, qué es el afecto, cómo funciona la sensación de abandono? ¿Cuál es la relación  del pasado con el presente? ¿Cómo funciona el concepto de fidelidad? ¿Qué es lo que quedará cuando estos años pasen? ¿La misma sensación de tiempo perdido, de falsas ambiciones, de preocupaciones que no tienen sentido?

    La paz, por lo menos buscaremos la paz. Hacer felices a los demás. Iluminar aunque solo sea un segundo la oscuridad de la existencia con el resplandor del sentido del humor. La belleza, aunque haya que caminar por el filo de la navaja para intentar encontrarla. Los momentos que se van, que desaparecen para siempre aunque queden vagos aromas en la memoria. El tiempo se escapa, es oro en nuestras manos. Todo puede ser peor. ¿Por qué buscamos la aprobación de los demás si bastante tenemos con ser nosotros mismos?

    La hipertrofia del ego. La competición. La crítica constante, la censura. Las cosas hay que hacerlas así. Deja los cubiertos encima del plato. Coge la servilleta. Tú no eres como los demás. Vaya enseñanzas, vaya instintos. La adicción. El nombre de las cosas, exacto. Los conceptos claves. El éxito. Poder sentarse en una terraza, no tener dinero para comer, sentirse solo y profundamente humillado. Echarle la culpa a los otros. El manejo de la inteligencia. Aprender a vivir. Tus problemas con el mundo y con la realidad. Reír, bromear, pensar que se es un extraño en el mundo de los adultos. ¿Qué será lo que pase después? Esperar el éxito, pero nunca llega. Es como la tarde, que parece que va a decir algo y nunca lo dice. Siempre se va. 

    Una generación con sentimientos y sin voz. Solo quejas, llamadas de atención, búsqueda de casito. Demasiado análisis. Los grupos se rompen, no todo el mundo piensa que hay que estar juntos todo el tiempo. No todos venimos del mismo sitio. La adicción de nuevo, el estímulo, el estar pendiente de lo que ocurre en la pantalla. Pero yo vivo en otro mundo en el que el pasado y la muerte se recuerdan. Aunque también vivo en este, tan tonto como los demás, hecho de la misma pasta.

    El pellizco generacional. Que alguien se reconozca. ¿Pero qué estará contando? ¿Con quién hablo? ¿Qué es la libertad? ¿Qué quiere decir esa mirada? ¿Por qué no puedo preguntar ahora lo que no pregunté en su momento? La desazón vive dentro de nosotros, navega por nuestra sangre, está siempre ahí. Solo hay que intentar contenerla, domarla, calmarla. Un monstruo dentro de nosotros. ¿Quién soy yo? El éxito, el éxito, la aprobación. 

    Me gusta el brillo de tu luz. Un sendero nuevo a la cascada. La vieja pregunta de qué hacer con el tiempo que se escapa. 

martes, 9 de julio de 2024

A vueltas con la caspa

     El otro día, hace ya unos meses, me dio otra vez un ataque de caspa. Sé que esto ya suena como una idea recurrente, pero es así, no encuentro mejor manera de definirlo. Las supuestas clases medias progresistas, anteriormente de izquierdas, me aburren tanto como las derechas. ¿Es grave, doctor? Supongo que no. Estaba yo esperando en una mesa a los otros comensales cuando fui interrumpido en mi estúpida languidez por la temida pregunta: ¿Qué cojones hago aquí? No hay respuesta, nada absolutamente, perder el tiempo, revolcarme en un barro que no es el mío. 

    Lo que hizo el franquismo con la sociedad española no ha sido analizado con la profundidad que merece, al menos en su conexión con la extraña ausencia de ideología en el día a día en la actualidad, tras la que se esconden valores reaccionarios aceptados por todos sin decir ni mu. Hay que vivir, o mejor dicho, sobrevivir, con tus series de mierda y la comida que te trae un esclavo en una bici; una total falta de reacción a cada cosa que pasa, pues afortunadamente le toca a otro reaccionar. Hablando del tiempo o de cualquier subrnormalidad, palabras vacías para gente que miente, que tiene genios en casa, que cultiva el ego como si fuera lo único que importa, que plancha para relajarse, que se muere en silencio en cocinas en las que sabe que su vida ha sido un fracaso, aunque no pueda decirlo porque no queda bien. Que hablan mal de los demás para seguir sin hablar de sí mismos.

    Sería un piropo llamarlos burguesía. El desierto cultural e intelectual en el que se convirtió nuestra patria durante cuatro décadas ha dado sus frutos. Por desgracia nadie sabe nada, y, lo que es peor, no tiene putas ganas de saber. El interés por el prójimo es mero cotilleo, a ver si hay alguien más desgraciado que yo. La envidia sigue siendo el pecado nacional. Competimos desde pequeños por medallas como las que daban antes en los colegios de monjas, al más repelente, al más repollo, al más lacayo. Si eres pobre, arrímate a los buenos, como el Lazarillo, y que no te importe vender tu dignidad porque esto va de comer todos los días y si puede ser salir a hacer el payaso luciendo tus galas como un auténtico imbécil, porque los demás no lo pueden hacer. Manda fotos de lo que comes, que eso interesa mucho. Te aplaudirán seguro.

    La vez aquella que leíste un libro, ¿te acuerdas? Pues hay gente que piensa que lo que tú opinas es lo que se llamaba antes el pensamiento podrido de la basura pequeño-burguesa. Tu salón es maravilloso, el mío no. ¿Cuál es el problema? Me encanta tu ropa, tu pelo, tu estilo. Este redondo está un poco seco. ¿Qué pasa con la monarquía? Evitemos la política. ¿Y las banderitas de España que crecen como champiñones en las muñecas de nuestros alumnos, ahora extendiéndose a las mangas de las sudaderas conmemorativas de cada graduación? Pues lo mismo, es lo que hay, la nueva moda es de derechas. Mientras tanto, nuestro querido monarca sigue defendiendo los valores que nos hemos dado entre todos, y de ahí hacia abajo, tragamos con ello. Nadie dice nada porque estamos muertos de miedo. En el erial sopla un viento tórrido cargado de promesas nefastas. Solo puede ir a peor. 

¿Qué pasaría si en vez de lamentarnos levantáramos nuestra voz?

lunes, 8 de julio de 2024

La flecha del tiempo

 Libros leídos (hasta julio de 2024).

-Anéantir. Michel Houellebecq.

-Bodas de sangre. Federico García Lorca.

-Desde dentro. Martin Amis.

-Algo que quería contarte. Alice Munro.

-Un chaval de barrio. Bobby Gillespie.

-Memorias del subsuelo. Fiódor Dostoievski.

-Noche blancas. Fiódor Dostoievski.

-Barra siniestra. Vladimir Nabokov.

-Viaje al centro de mi cerebro. Erik Jiménez.

-Hamlet. William Shakespeare.

-Cara de pan. Sara Mesa.

-Imágenes. Diarios de un cineasta. Igmar Bergman.

-You're beautiful and you're alone. La biografía de Nico. Jennifer Otter Bickerdike.

-Las herederas. Aixa de la Cruz.

-El hijo del chófer. Jordi Amat.

-1984. George Orwell.

Enero 2023.

-Temporada de huracanes. Fernanda Melchor.

-Diarios. A ratos perdidos 3 y 4. Rafael Chirbes.

-Sing Backwards and weep. Mark Lanegan.

-La Inquisición española. Henry Kamen.

-Yoga. Emmanuel Carrère.

-Yo fui Johnny Thunders. Carlos Zanón.

-Santander, 1936. Álvaro Pombo.

-Elizabeth Finch. Julian Barnes.

-Una vida violenta. Pier Paolo Pasolini.

-La senda del perdedor. Charles Bukowski.

-Mujeres. Charles Bukowski.

-Les années. Annie Ernaux.

-Don Quijote de la Mancha. II Parte. Miguel de Cervantes.

-The Clash. Autobiografía grupal.

-El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes.

-Todos te quieren cuando estás muerto. Neil Strauss.

-L'échelle du paradis. Guigues II le Chartreux.

-Le loup. Jean-Marc Rochette.

-La dernière reine. Jean-Marc Rochette.

-Feeding Back. David Todd.

-Mira los arlequines. Vladimir Nabokov.

-Señalado por la muerte. Irvine Welsh.

-Poeta chileno. Alejandro Zambra.

-Nada que decir. Silvia Hidalgo.

-Trilogía. Jon Fosse.

Enero 2024.

-Melancolia. Jon Fosse.

-Maniac. Benjamín Labatut.

-El hombre que delató a García Lorca. Ian Gibson.

-Desesperación. Vladimir Nabokov.

-La place. Annie Ernaux.

-Diarios. A ratos perdidos 5 y 6. Rafael Chirbes.

-Viaje al centro de los Cramps. Dick Porter.

-Ese vicio peligroso. Kid Congo Powers.

-The Velvet Underground. Rafa Cervera.

-Cántico espiritual. San Juan de la Cruz. Edición de Lola Josa.

-Marle. El día que aprendí a quererme. Esther Medina Loeches.


    ¿Para qué sirve leer? No tengo ni idea, pero es entretenido, se aprenden cosas. Es una experiencia que te permite vivir lo que otros han vivido de una manera diferente. Te permite imaginar, ver otros mundos, tomar conciencia del tuyo, saber quién eres. Es también una maravillosa forma de escapar de la realidad, de rehuirla. Todo un universo se abre ante nosotros, aunque nos condena un poco al ostracismo y a la soledad. Quizás haya valido la pena, quizás no, pero ya no se puede cambiar. 

    Pobre Chirbes, leía mucho y lo pasaba muy mal. Pocos libros hay tan impactantes, duros y deprimentes como sus diarios. ¿Pasarán a la historia? No lo sé. Poca pinta tiene en un país como este en el que se impone otro tipo de cultura, otro tipo de comunicación, otro tipo de idiotez. Una frase, un titular, una tontería que se olvida mañana y que te hace no pensar en la desgracia de tu día a día, sin saber cómo has llegado a él, cuál es el sistema de fuerzas que ha hecho que eso sea tu existencia. Parece que se impone un nuevo tipo de individualismo que consiste en pensar que se está solo en el mundo, que hay que perseguir los sueños porque ellos conocen el camino, que el que está mal es porque no se ha esforzado lo suficiente. Como si las circunstancias sociales, económicas, vitales, no tuvieran nada que ver. Todo una cuestión de proponérselo. Asombra la capacidad del ser humano para tolerar la estupidez, para vivir dentro de ella, para no buscarle una explicación que no sea culpabilizarse. 

    Me gustan los libros sobre música, especialmente las autobiografías de músicos. Me gusta la saga de Trainspotting. Renton es el personaje literario del que más cerca me he sentido. Fue una maravilla releer la segunda parte del Quijote. Me gustan los personajes extravagantes, anómalos y que se sitúan en los márgenes de la sociedad. No me gusta la norma burguesa de lo que tiene que ser la literatura, sea cual sea la época histórica. Tendría que haber ahora mismo una multitud de escritores destrozando el sistema de valores que nos están metiendo con embudo, pero no los encuentro, por lo menos aquí. Me gusta La naranja mecánica, Fanny y Alexander, La chaqueta metálica. El cine, la música y la literatura pueden estar al mismo nivel. The Lyres me llegan al corazón de una manera extraña e inexplicable. Me apasionan los discos de vinilo que conservan el auténtico sonido de la música. Me cuesta mucho encontrar de quién es esta versión en ese pozo de sabiduría que es internet (lo acabo de ver después de muchos días intentándolo). ¿Qué fue del pleito por la portada de ese disco, Happy Now, que cambiaron para la edición española, haciendo homenaje a la tienda de discos Record Runner?



¿Se ha convertido el garage rock en una de las pocas cosas sobre las que no se encuentra información en la red? Quién sabe, y lo peor de todo, a quién le importa. Letras muertas, libros viejos, sentimientos vivos.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Libros leídos (hasta enero de 2022)


-Tres. Dror Mishani.

-Los viejos amigos, Camilo José Cela.

-Asuntos peligrosos, Wayne Kramer.

-Hotel California. Cantautores y vaqueros cocainómanos en Lauren Canyon, Barney Hoskyns.

-Bodas de sangre. Federico García Lorca.

-También esto pasará, Milena Busquets.

-Revancha, Kiko Amat.

-Rompepistas, Kiko Amat.

-Taxi, Carlos Zanón.

-Klara y el sol. Kazuo Ishiguro.

-Cosas que hacen BUM, Kiko Amat.

-Feria, Ana Iris Simón.

-Tomás Nevinson, Javier Marías.

-El artista de la cuchilla, Irvine Welsh.

-El jardín de los frailes, Manuel Azaña.

-El resplandor, Stephen King.

-Ailefroide, Altitude 3954, Olivier Bocquet et Jean-Marc Rochette.

-Réquiem por Brown, James Ellroy.

-De fábula, Juan Pablo Heras.

-La hija del comunista, Aroa Moreno.

-Café de artistas y otros cuentos, Camilo José Cela.

-Diarios. A ratos perdidos 1 y 2, Rafael Chirbes.


Estúpido e insolente, el tiempo sigue pasando. Un año malo seguido por otro peor, ese podría ser el resumen. Pero menos mal que Houellebecq ha tenido a bien publicar Anéantir para recordarnos que la vida puede merecer literariamente la pena. Todavía no la he acabado pero es una maravilla para este comienzo de año. Los personajes parece que de nuevo viven ante nosotros gracias a la lectura, notamos su existencia, creemos estar allí, donde ocurren los hechos de la novela. Es algo precioso y difícil. Sabemos de lo que nos está hablando, reconocemos los lugares, los dolores y los sentimientos. Todas las poses de escritor vedette desaparecen cuando comienza el relato, para dar paso a la mejor literatura de estos tiempos, en mi opinión. Además, hay muchos momentos en los que su sentido del humor nos hace reír, reírnos de nosotros mismos con una mezcla de pesimismo y de inteligencia que no encuentro en ningún otro autor hoy en día. 

     ¿Pero qué sucede en nuestra amada patria, rincón y remate de Europa? Los fans de Feria son ya legión, por lo menos en Twitter, no sé si tanto en el mundo real. Las hordas de neorrancios, arropadas en sus estercoleros periodísticos, se preparan para el asalto final. Su táctica de blanqueo del fascismo, gota a gota, tacita a tacita, va calando en la sociedad. Cada día sueltan una, se apoyan entre ellos, se lanzan guiños bochornosos, tipo "A Juan Manuel de Prada, amigo de la familia". Es como seguir un culebrón, o un reality. Mientras tanto, en lo que no son pantallas, una señora entra en un instituto para dar una charla sobre igualdad de género y sale corriendo despavorida ante la reacción de los machos alfas de la zona, de 13 años de edad, que la increpan, acorralan y acobardan. Más tranquilos estarán cuando vayan a ver a la Guardia Civil dentro del plan Director, en el Centro Cultural de su localidad. Sí, es un poco raro el oxímoron, pero es lo que hay.

    El que era tonto a su tierna edad normalmente no ha conseguido arreglarlo a los 40. Un remilgado capillita lamenta la "orfandad espiritual" de  nuestros tiempos y la relaciona con la deteriorada salud mental de nuestra sociedad. Hay que arrimarse a la religión, dice otro (pero no demasiado, pienso yo, que luego pasa lo que pasa). Los señores que aburren a las ovejas ya han empezado a echar de menos las reválidas y la disciplina de la escuela franquista, que anuncian les van a ir quitando poco a poco. Con lo bonito que era vigilar y castigar, la cultura del esfuerzo y las normas que nos hemos dado entre todos. Así no se puede. Españistán no decepciona a nadie, ahí tenemos a la que va a ir a Eurovisión, caspa a espuertas. Las conversaciones van siempre a gritos, como decía el maestro, y una generación entera de jóvenes, los que no están a buenas con este régimen de señoritos, va a tener que emigrar.

    Gran libro el de Chirbes, maravillosa bande dessinée la de Ailefroide. De lo más emocionante que he leído en mucho tiempo, sobre todo para los que hemos probado ese estilo de vida. También muy bueno el libro de Wayne Kramer, guitarrista de los míticos MC5, que tanto escuchamos en los primeros 90 en Madrid. Siempre es un placer leer a Cela. Es una pena que ya no queden Chirbes, ni Celas, y que los mediáticos de hoy vendan a su madre por tres likes y cuatro visitas. Pero tenemos a Houellebecq.